VIOLETA BARCA-FONTANA

directora creativa

Desde que tengo uso de razón siempre quise ser corresponsal de guerra, pero cuando llegó el momento de elegir, algo me impulsó a estudiar dirección de cine. Podría parecer que cambié drásticamente mi carrera, pero pasado los años me he dado cuenta de que no.

El mundo audiovisual me ha permitido viajar, recorrer el mudo alrededor de una treintena de países, he tenido la gran suerte de poder convivir con diferentes culturas y sobretodo he aprendido a saber aceptar y tolerar. Viajar, el cine y el audiovisual en general me ha hecho ser quien soy. Me considero una persona flexible que se adapta a casi cualquier circunstancia, lo que me ayuda a afrontar los retos de cada uno de mis proyectos.

Mientras estudiaba dirección cine lo compaginaba trabajando en rodajes. Entre otros, tuve la oportunidad de trabajar con José Luis García-Sánchez. Conocerle fue una gran suerte ya que gracias a su generosidad me he podido “aprovechar” de sus consejos. Siempre le agradeceré que tuviera la santísima paciencia de leer mis guiones y darme su más sincera opinión. Más tarde, trabajé como segunda ayudante de dirección con Carlos Saura, ¡otro lujazo!. Saura, me hacía sentar a su lado, frente a los monitores, así pude ver en primera línea como trabajaba el gran maestro y aprender de él.

fotografía de Violeta Barca-Fontana

En un momento dado decidí pasarme a la producción por un tema práctico. Pensé que si quería dirigir algo algún día, debía conocer a fondo los entresijos de la producción, la otra cara de la moneda.

En el 2008 fundé Objetivos Producción alternando proyectos cinematográficos con vídeos más empresariales y corporativos. Ese ejercicio, creo que me ha ayudado en gran medida a ser mucho más versátil, amoldarme a las necesidades de cada proyecto, siempre con un enfoque creativo y artístico.

Viví en Nueva York cuatro años, la ciudad de mis sueños. A parte de dirigir bastantes proyectos cinematográficos, tuve la gran suerte de poder trabajar en publicidad, de nuevo, la oportunidad de poder desaprender para después aprender una forma diferente de encarar un proyecto. Para mi cada uno de mis viajes es una renovación, un suma y sigue.

A parte del cine y viajar, la fotografía es otra de mis pasiones, una vía de escape donde puedo dar rienda suelta a mi creatividad, esa pulsión y necesidad de contar historias. Algunas culturas se niegan a ser fotografiadas porque creen que sus almas serán robadas, y de alguna manera tienen razón, ese es mi propósito. Viajar te despoja de las grandes mentiras del mundo. Bajo el pseudónimo de Chem-Chem, soy una ladrona en busca de almas, tratando de capturarlas.

Y es que así es cómo afronto todos mis proyectos, soy una narradora de historias, y aquí estoy para contar la tuya.